martes, 19 de junio de 2012

Reflexiones Lejanas

El amor no viene con garantía pero si con fecha de caducidad. No sabes que día dejas de sentir “eso”. Tengo en mi memoria un archivo titulado “la primera vez que lo vi”, otro que dice “esta vez se siente diferente” y, finalmente, “no era la persona para mi”.

Recuerdo la cara de congojo de mis amistades cuando contaba mis desventuras amorosas y la de emoción cuando escuchaba la frase: “conocí a alguien”. Sin embargo, cuando al fin pude responder llena de orgullo e ilusión en el rostro, fue impresionante la expresión que se dibujaba en sus miradas. Si, tengo una relación a larga distancia y cada vez que lo digo, la gente me mira como si fuera loca o como si estuviera diciendo que tengo un amigo imaginario o estoy saliendo seriamente con mi perro (y pensamos tener una hermosa camada de seis cachorritos).

Detesto que me traten como si tuviera demencia. Cada vez que digo que mi novio se encuentra a kilómetros de distancia, recibo una mirada de apoyo y la condescendiente frase: “pero el tiempo se pasa volando”. Luego vienen las preguntas de cómo hago para mantenerme en contacto ¿acaso no están al tanto de las nuevas tecnologías? Cuando digo que hago uso del skype, de inmediato me imaginan, desnuda y untándome chocolate en el cuerpo mientras me lamo frente a la cámara web.

Si hicieran una película de esta etapa de mi vida, escogerían como soundtrack “En el muelle de San Blas” y “Penélope”. Cada vez que digo que tengo novio, pasa a ser una gran broma cuando menciono que es extranjero. El “amor de lejos, amor de tres” ¿de eso se trata no? Ni empezar a hablar de las despedidas y los litros de lágrimas derramadas en los aeropuertos (si no hay llanto es alerta roja)- me he convertido en un patético cliché. Preguntas incómodas: ¿Que piensan hacer, quien se mudara? y la fantástica ¿cuando se volveran a ver?

Bueno, mas vale haber viajado y amado que nunca haber viajado. Concluyo con que el amor que estoy viviendo es importado. Al igual que los nacionales, no viene con garantía y tiene fecha de caducidad.

miércoles, 6 de junio de 2012

Achu

Hay cosas en la vida que, francamente, jamás voy a comprender. No entiendo por qué cada vez que alguien estornuda se debe de decir: “salud”. Parece que los buenos deseos, cuando del tema salud se trata, son exclusivos para las personas que sufren de un resfriado. Era una mañana fría en la parada de autobús y tenía una tos terrible, las personas se alejaban como si yo fuera un foco infeccioso o un perro con sarna. De pronto, alguien estornudó y todos le desearon “salud”, hasta le sonrieron. Esa maldita palabrita que discrimina a todos los que padecemos de una enfermedad que no involucre estornudos ni un rocío de saliva siendo expulsaba con fuerza y esparcida en el aire. Exijo solidaridad ¿Quién decidió que la buena voluntad del prójimo y las cortesías sociales son exclusivas para quien tiene un catarro?


¿Qué onda cuando alguien estornuda más de diez veces seguidas? ¿Es necesario usar la maldita palabrita una decena de veces? Estaba en la oficina, cuando me tomó por sorpresa un ataque de alergia, mis estornudos parecían estar compitiendo por un record Guiness. De pronto, cinco compañeros empezaron a decirme salud por cada estornudo ¿Qué diablos sucedía con esa gente? ¿Acaso no bastaba con uno? Por otro lado, si estornudas más de una vez, hay persona que te pone una cara de indignación (como si lo hicieras con premeditación y alevosía). No obstante no dejan de desearte que te mejores o que te mueras para que pares de una buena vez.

Tengo que admitir que soy una “estornudadora” liberal, lo hago con un sonido vigoroso y hago énfasis en lograr el “Achu” perfecto. Por eso me cuesta tanto entender a los “estornudadores” tímidos, eso que estornudan al revés y no expulsan los gérmenes como dios manda. Por otro lado, están los “estornudadores” vengativos, esos que estornudan sin taparse la boca buscando propagar su virus porque si ellos están enfermos, entonces nadie merece estar sano. Finalmente, los que se inducen el estornudo (estos son los mas peligrosos, quizás solo buscan deseos de buena salud) mirando el sol o un foco de luz.

Definitivamente, hay comportamiento que me cuesta tanto entender como ¿por qué lo hombres se rascan tanto la entrepierna? Parece que piensan que tienen un manta de invisibilidad a lo Harry Potter. Año tras año se vuelen mas descarados ¿piensan que no los vemos? No, nunca voy a entender.